MI PASIÓN POR LOS LIBROS

Mi pasión por los libros, ir a  librerías y asistir  a ferias de libros, podría considerarse como un tipo de vicio; pero les pregunto ¿Podemos negarnos a comprar una obra de nuestro autor favorito? o ¿Cómo decir no a sumergirte en estantes de libros viejos y encontrar obras de Dylan Thomas o Carlos Fuentes? Se preguntaran cómo surgió ese amor por los libros, déjenme decirles que mi  madre me regalo El principito (Antoine de Saint-Exupéry),  un libro usado de una editorial argentina, no me pregunten cómo recorrió siete mil kilómetros, de Buenos Aires a la Ciudad de México; el valor de este libro radica en la traducción, la más fiel al texto original. Hubo algo en ese libro que me atrajo para siempre al mundo de la lectura y los libros, tenía nueve años cuando recibí ese obsequio y no contaba con los recursos para comprar libros,  me conformaba con los que mi madre me regalaba como El fantasma del vuelo 401 (John G. Fuller), Poemas de Amado Nervo, Poemas de escritores latinoamericanos, Azteca (Gary Jennings), Anhelo de vivir (Irving Stone) novela basada en Vincent van Gogh y así, un largo etc.

Cada libro que caía en mis manos me provocaba entusiasmo y curiosidad, crecí y podía ahorrar para comprar de vez en vez algún título, de los primeros libros que recuerdo haber comprado están Los relámpagos de agosto (Jorge Ibargüengoitia), El llano en llamas (Juan Rulfo), La tregua (Mario Benedetti) y Chin chin el teporocho (Armando Ramírez), algunos los encontré en las librerías de viejo y otros en la extinta  librería “La casa del libro” de la Colonia Lindavista. Para un servidor leer y releer una obra  es una victoria, un lujo y un placer, porque la lectura y los libros son fascinantes; adquirir y leer un libro es una sensación única; la cual no te hará rector de la universidad, ni presidente de la república, pero si te dara una vida más dichosa, por eso atesoro Llamadas de Ámsterdam (Juan Villoro), Vagamundo (Eduardo Galeano) y La mesa de los Galanes (Roberto Fontanarrosa).

En este mundo existen personas que sienten aprecio por su auto, yo siento lo mismo pero por mis libros, por asistir a ferias y  por leerlos; cada uno de los ejemplares que poseo me ha generado conocer nuevas historias, sin olvidar la realidad. Entrar a una librería y salir con Archipiélago Gulag (Solzhenitsyn), Memoria de crímenes (Bradbury) o Farabeuf (Salvador Elizondo) fue de las experiencias más gratificantes de mi vida. En palabras de Mario Vargas Llosa, “Aprender a leer es una de las mejores cosas que me han paso” y leer por el gusto de hacerlo me ha llevado a descubrir autores como Salarrue, Virgilio Piñera, Hunter Thompson, Luigi Pirandello, entre muchos otros. La lectura es un círculo vicioso del cual es imposible salir; MI PASIÓN POR LOS LIBROS tiene ventajas, te conviertes en una persona crítica contigo mismo y con la sociedad. 



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