EL ESCRITOR PASCAL QUIGNARD PRESENTE EN LA CÁTEDRA LATINOAMERICANA JULIO CORTÁZAR
Uno de los grandes eventos de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en esta ocasión tuvo como invitado al escritor francés Pascal Quignard para ofrecer la Conferencia Magistral: «El muro de Babel».
El presidente de la Fundación Formentor, Basilio Baltasar le dio la bienvenida, comentó: «Pascal Quignard renueva las energías creativas de las primeras fuentes. Es el legado grecolatino, medieval y barroco; el pensamiento oriental y la filosofía occidental, lo que alientan el asombro por la monumental reinvención por la literatura universal».

«Es increíble lo egoísta que puede llegar a ser la obra. No pueden ni imaginarse lo mucho que te exige. Te despiertas en plena noche. Te llega de pronto una idea. Una idea que no es más que una frase, una entonación que te lleva a otra. No hay noche en que no te despierten, una u otra, o hasta una tercera».
Estas palabras de Quignard hicieron que los asistentes del Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara quedarán muy atentos. Pascal Quignard, también dijo;
«La ciudad de Babilonia era muy antigua. La torre era muy alta. El cemento entre los ladrillos cocidos volvía a ser arena. En la pared que separaba a Tisbe de Píramo se había abierto, con el paso del tiempo, una especie de grieta. A través de la grieta de barro cocido que poco a poco había ido resquebrajándose pasaban sus susurros de amor. La cita nocturna estaba convenida: sería a la sombra de la morera blanca, fuera de las murallas de Babilonia, en la llanura de Sinar».

Pascal Quignard contó una historia épica llena de poesía y metáforas, una historia que nos hace viajar en el tiempo. Quignard concluyó diciendo: «El arte es la grieta en lo simbólico. La literatura es ese camino de voz en la muralla de Babel’, acto seguido los asistentes dieron una ovación de pie al escritor francés.
EL PROGRAMA FIL JOVEN PRESENTÓ LA MESA SOBRE NUEVAS MASCULINIDADES
Todo inició con una pregunta “¿Por qué las mujeres y los hombres están asumiendo diferentes roles dentro de lo que significa el sostén de la familia tradicional?” Está fue la interrogante que la escritora mexicana Brenda Navarro realizó para comenzar la conversación con el escritor chileno Pablo Simonetti y los argentinos Andrés Neuman y Enzo Maqueira.
“Una mitad eterna, una mitad cambiante: así se expresaba Baudelaire de la modernidad”, comentó Andrés Neuman, quien fue el primero en tomar la palabra describiendo roles como la maternidad, la no maternidad, lo que la sociedad denomina “malas madres”. La asignación de roles también toca al género masculino, dijo Neuman, “no hemos colectivizado ciertas conversaciones, como lo estamos haciendo ahora. Se debe volver la vista hacia lo que se da por sentado, la identidad es una arquitectura en función del prójimo”.

En su turno Enzo Maqueira mencionó algunos de los mandatos que impone la masculinidad arcaica: ser valientes, fuertes, violentos, no sentir tristeza, ni miedo, ser invulnerables. “Alguien que no llora no puede reconocer sus penas”; también comentó al aludir a la presión sociohistórica que se pone en los hombres por mantenerse irascibles y reactivos hacia las situaciones cotidianas.
Un mínimo ejemplo de la gran consecuencia del patriarcado son los hombres frustrados, enojados, suicidas e incapaces de aceptar y lidiar con la enfermedad o fragilidad propia y ajena, reacios al miedo. “La matriz cultural condiciona, en todos los aspectos, al individuo, y la problemática pasa a ser un conflicto generacional”, agregó Pablo Simonetti.

Los elementos por fomentar en las nuevas masculinidades, comentó Brenda Navarro antes de concluir son: no temer al cuidado de los otros, a la colectivización de los problemas generacionales y una autocrítica profunda. “¿Qué es lo que vamos a colectivizar al hablar de masculinidades?”, preguntó.
Pablo Simonetti, Andrés Neuman y Enzo Maqueira concluyeron en que se trata de releer de nuevas maneras cosas que siempre estuvieron allí; recuperarlas, apropiar luchas que no afectan directamente, pero competen a todos, visibilizarlas. Nunca dejar de visibilizarlas.
EL LARGO BRAZO DE LA LITERATURA NEGRA
Dentro del ciclo El largo brazo de la literatura negra, se realizó la mesa “El delito como provocación literaria”, donde participaron los autores de novelas policíacas, Orfa Alarcón, Javier Hernández, Juan Aboytia, René Padilla quienes charlaron con su colega el escritor Élmer Mendoza, y partieron de la pregunta ¿Cómo lleva un autor noir una nota roja a la ficción?
El primero en tomar la palabra fue René Padilla, quien desde hace tiempo ha confrontado la realidad humana gracias a su labor como periodista. Al momento de escribir una novela, “busca elegir hechos que se quedaron fuera [del periodismo de nota roja], pero que sirven para la ficción. La cuestión estriba en sostener un caso a partir de la literatura; partir de algo verídico que logre una ficcionalidad consistente”
Por otra parte, Javier Hernández comentó sobre la tambaleante veracidad de los medios de comunicación, aseguró que los periódicos, sobre todo los politizados, no cuentan la totalidad de las cosas, mientras que para el escritor el fundamento de una sociedad es su memoria: “Yo, en el fondo, hago memoria de dónde vivo [en Canarife, Islas Canarias]”.

Orfa Alarcón habló de que, en su caso, en vez del estruendo mediático prefiere abordar la violencia íntima en su literatura, aquella violencia que es un signo interrogativo para el personaje que no se da cuenta de su transición de víctima a victimaria. “La violencia que no tiene salida en los medios requiere de una mirada más fina. […] Toda cantidad de poder vuelve peligrosa a cualquier persona (o personaje)”.
Al respecto de la arraigada normalización de la violencia, Juan Aboytia, nombró el emergente subgénero de la “sicaresca” (libros sobre historias de sicarios), y puso como ejemplo la novela de Alarcón: Perra brava. “Es imposible no ser sensible a la violencia que nos rodea, hacemos ficción de la realidad”, agregó y explicó que parte del éxito de las novelas policíacas se debe a la afinidad estética en la literatura por el género negro.
Casi para finalizar el encuentro, Élmer Mendoza, preguntó a los invitados la función del lenguaje en sus obras, Hernández compartió que escribe siempre en tercera persona, nunca en primera. Además de tener tres puntos coincidentes en cada libro: la política, la ciudad y uno de sus detectives, “La ciudad define a los que viven en ella. […] Lo más peligroso es encontrar a alguien que no tiene nada que perder”.

Juan Aboytia, expuso que le interesa escribir desde la frontera, y mencionó que los personajes “si están escritos, existen. De eso no cabe duda”. René Padilla, pese a que pueda resultar un tanto perverso, comentó que le gustaba orillar a sus personajes a hacer cosas por supervivencia, mencionó que el personaje estrella de su novela Soy araña, es un policía quijotesco y honesto que adquiere habilidades superhumanas.
Por último, para Javier Hernández, René Padilla y Orfa Alarcón el lenguaje es fundamental para hacer creíble una historia y darle voz a los personajes, es decir, conseguir su oralidad.
La mesa terminó con la recomendación bibliófila y musical de cada autor: Julio Verne, Raymond Carver, Pantera y David Bowie por René Padilla; José Emilio Pacheco, Franz Kafka, Soda Stereo y Gustavo Cerati para José Aboytia; Antoine de Saint-Exupéry, Alejandro Dumas, John Lennon y Bob Dylan por Javier Hernández; y Emily Brontë, Jack Kerouac, Bad Bunny y Karol G, por Orfa Alarcón.

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