APERTURA DEL SALÓN LITERARIO CARLOS FUENTES

El Salón Literario Carlos Fuentes se creó en el 2012 como homenaje al escritor mexicano, este año inició su programación con una charla entre dos personalidades de la literatura contemporánea: Rosa Montero y Fernando Aramburu, la charla fue moderada por la escritora Berna González Harbour, quien ofreció un acercamiento reflexivo al trabajo creativo de ambos autores.
Al inicio de la charla, González Harbour planteó preguntas sobre los inicios de ambos en la lectura. Montero compartió que la literatura llegó temprano a su vida. “Mi madre me enseñó a leer a los tres años. Luego, entre los cinco y los nueve años, sufrí de tuberculosis, y durante ese tiempo, leía y escribía. Desde que tengo memoria, la literatura ha sido parte esencial de mi vida. Parafraseando a Augusto Monterroso, yo diría que cuando desperté a la vida, la literatura ya estaba ahí”.
Fernando Aramburu compartió que creció en un entorno culturalmente humilde, sin estímulos tempranos hacia la lectura. “El primer libro que leí, La vida de Lazarillo de Tormes, fue por obligación escolar. Mi primer contacto con la literatura fue, francamente, a través del rechazo. Sin embargo, tuve la suerte de encontrar a un maestro que nos incentivó a leer por gusto, no por imposición. Él me abrió las puertas de la literatura desde la voluntad”.
La charla concluyó con un momento emotivo cuando Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, acompañada de Trinidad Padilla López, presidente de la FIL Guadalajara, entregó la Medalla Carlos Fuentes a ambos autores. Lemus afirmó que el escritor estaría encantado de honrar a Montero y Aramburu por la intensidad literaria que caracteriza sus obras.
PEDRO PÁRAMO PRESENTE EN LA FIL GUADALAJARA 2024

El Salón 4 del Área Nacional fue el lugar designado para que que Susana San Juan (Ilse Salas), Eduviges Dyada (Dolores Heredia) y Pedro Páramo (Manuel García Rulfo) asistieron a la cita con la académica e investigadora Sara Poot Herrera y el cineasta tapatío Francisco Payó González para charlar sobre la adaptación de la novela de Juan Rulfo que Rodrigo Prieto dirigió para Netflix.
Fue Payó González quien hizo la introducción. Destacó que con esta nueva versión cinematográfica las ventas del libro se dispararon en su estreno, llevó la historia fuera del círculo especializado y catapultó a Comala y sus personajes a todo el mundo, ahora desde las pantallas.
La charla se desarrolló de una forma sencilla, los actores leían un extracto de la novela y luego la gente podía ver la escena de la película que le correspondía, posteriormente se hacían algunas preguntas Los actores se enfrentaron a la relectura de la novela, que muchas personas conocieron en la adolescencia, y encontraron matices que antes no notaban. Ilse mencionó que hasta le parecía un poco más complicado explicar de qué se trataba Pedro Páramo. “Es una novela que tenemos que leer muchas veces, porque la interpretamos de manera diferente” en cada ocasión.
CONFERENCIA MAGISTRAL “PARA QUÉ PENSAR EL CUERPO EN TIEMPOS DE FIN DEL MUNDO” CON RITA SEGATO

Rita Segato, una de las influyentes del feminismo latinoamericano, se dio cita en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para dictar la Conferencia Magistral titulada “Para qué pensar el cuerpo en tiempos de fin del mundo”, donde reflexionó acerca de las experiencias de violencia sexual y de género que están enraizadas en un sistema de poder que sigue siendo, en muchos aspectos, indescifrable y ajeno a la justicia.
La escritora relató su trabajo de campo en Recife, Brasil, durante finales de los años setenta y principios de los ochenta, donde las comunidades afrobrasileñas del Candomblé parecían vivir en un mundo donde la violencia de género era prácticamente inexistente. A pesar de la pobreza, en ese contexto cultural no se hablaba de feminicidio ni de violencia doméstica.
A lo largo de la conferencia, abordó temas como la “conciencia de género”, un concepto que la autora expuso como una necesidad urgente de las mujeres al ocupar espacios de poder. También se adentró en el estudio de la violencia sexual y la impunidad. Afirmó que, en muchos casos, el violador se presenta como una figura moral, intentando racionalizar su agresión como una respuesta ante lo que considera una desobediencia o un comportamiento inapropiado de la mujer.
Finalmente la experta subrayó que las experiencias de violencia sexual y de género están enraizadas en un sistema de poder que sigue siendo, en muchos aspectos, indescifrable y ajeno a la justicia.

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