BENITO TAIBO Y LA AI EN LA FIL GUADALAJARA

“No podemos atenernos a los tiempos modernos ni a la tecnología”. Con esa claridad fue como comenzó Benito Taibo su charla “Viaje al centro de la inteligencia artificial” ante un público joven que llegó hasta la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para escuchar a su ídolo.
Para su participación, la dinámica que ideó el escritor fue la de interactuar con Julio Verne, traído al siglo XXI desde la pantalla de su computadora, para que respondiera las preguntas formuladas por los adolescentes. Pero como la máquina estaba atorada, decidió comenzar con una historia de Frederick Brown.
En 1954 Brown escribió un cuento llamado “La respuesta”, que trataba sobre un grupo de seres muy inteligentes que deciden juntar toda la inteligencia del mundo para alimentar a una supercomputadora que tardó años en ser construida. Al terminarla, le encomendaron al ingeniero en jefe hacer la primera pregunta. “Se pone frente a la computadora y teclea, ‘¿Existe Dios?’, y la computadora empieza a hacer ruidos y de repente sale una voz de las bocinas que dice ‘Ahora existe Dios’. ¡Qué miedo!
Después de varios intentos, Julio Verne entró en línea, le preguntaron sobre la tecnología del Nautilus, también sobre lo que escribiría si pudiera volver a la vida en el mundo actual, y se podía inferir en cada caso que sus respuestas partían del contenido en sus obras, hasta que la computadora volvió a atascarse, por lo que Taibo propuso que, mientras tanto, le hicieran preguntas a él. Uno de los jóvenes, que insistentemente hacía aspavientos, cuestionó sobre lo oportuno de su dinámica.
Tras más preguntas sobre la obra de Taibo y de su comida preferida, a un chico se le ocurrió preguntarle a Benito si creía que la inteligencia artificial es un avance o un retroceso. “No es un retroceso. Lo que no podemos hacer es depender de ella”, respondió. Para la siguiente pregunta, ya con el programa de nuevo en línea, una joven le pidió a Julio Verne su opinión sobre la inteligencia artificial, respuesta que leyó el escritor.
MARÍA ELENA SAUCEDO RECONOCIDA CON EL HOMENAJE A LA BIBLIOTECARIA 2025

Ante un auditorio lleno, en el que se dieron cita la directora de la FIL, Marisol Schulz Manaut, colegas bibliotecarios y familiares, la homenajeada dijo sentir una profunda emoción y gratitud al ser homenajeada, pues desde hace mucho tiempo comprendió que la labor de bibliotecaria es un acto de servicio y de cultura, al mismo tiempo que un puente entre la información y la vida cotidiana de las personas al tener la responsabilidad de reunir, organizar, conservar y diseminar la documentación de información creada por la humanidad. Por ello, llamó a sus colegas a prepararse para enfrentar los retos actuales como la desinformación y la digitalidad.
“Las bibliotecas atesoran el saber de la humanidad, no dejemos de conservar colecciones en papel y otros materiales para que trasciendan al futuro y alcancen a las nuevas generaciones. En un mundo donde la información circula a velocidades inimaginables, los bibliotecarios tienen una gran responsabilidad, la diversidad de fuentes de información. La sobreinformación, los medios digitales de comunicación y las noticias falsas representan un reto para ellos. A mis colegas bibliotecarios, siéntanse orgullosos de su trabajo, desarróllenlo con amor y entusiasmo, y prepárense para responder a las necesidades de información”.
Al hacer entrega del reconocimiento, el presidente de la Feria Internacional del Libro, Trinidad Padilla López, reconoció la trayectoria de la bibliotecaria que ha acompañado a la Universidad de Guadalajara durante 33 años, a quien describió como una promotora incansable del intercambio cultural entre México y Estados Unidos, y clave fundamental para concretar proyectos académicos.
“Su trabajo queda sembrado en nuestra vida académica y cultural, queda en los proyectos que ayudó a poner en marcha, queda en los vínculos que fortaleció, queda en la memoria de quienes han tenido el privilegio de aprender y trabajar junto a usted. Que este reconocimiento sea un reflejo del aprecio que le tenemos y un agradecimiento sincero por tantos años dedicados al servicio público, a la educación y a esta comunidad”.
ANA MARÍA MATUTE Y SU AÑORANZA POR LA NIÑEZ

Ana María Matute fue una de las voces más singulares y profundas de la literatura española del siglo XX. Si bien no es tan conocida en México, vale mucho la pena leer su obra porque fue una autora precoz y una narradora incansable. “Construyó una obra que desafió las etiquetas porque era realista, pero por otra parte era simbólica y estaba abierta tanto a la tierra de la posguerra como a territorios míticos construidos por ella«.
La mirada de Matute es tan feroz como delicada y se posó en la infancia, sobre todo porque vivió una infancia triste que no fue un refugio idílico, sino un escenario donde se revelan las violencias, las desigualdades y la pérdida de la inocencia”, juzgó Elena Hevia, periodista cultural que abrió el homenaje titulado “Literatura en grande” y que tuvo como escenario el pabellón de Barcelona, ciudad Invitada de Honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
En sus charlas como amigas, Riera describió que Matute le daba la sensación de que durante los veranos de su infancia fue absolutamente feliz y que la lectura fue un descubrimiento extraordinario cuando era pequeña. Ella siempre quiso ser una niña, a veces de niña muy buena y a veces de niña traviesa. Recuerda que cuando murió su editora, Esther Tusquets, y se le organizó un homenaje, fueron a buscarla y le dieron un discurso para que lo leyera. Ya cuando le tocó su turno para hablar se excusó. “Dijo que no podía porque no sabía leer. Por eso podía ser una niña mala que no se lo tomabas en cuenta”.
La parte más pública de Ana María Matute se encontraba en sus libros porque poco se le veía fuera de ahí, tal vez porque para la catalana su éxito no debería ser una obligación para exponerse, consideró Riera. “Ella, el hecho de ser escritora le parecía bien, pero no le parecía que por eso tenía que estar en televisión, en una conferencia, más bien rehuía ese tipo de cosas, era una persona que le importaba mucho escribir, pero el hecho de tener fans le importaba muy poco. Eso quería decir que era una mujer extraordinaria, porque si hubiera sido alguien normal se hubiera entregado en cuerpo y alma a los reconocimientos”.

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