FIL GUADALAJARA 2025: JORNADA TRES

FRANCISCO LÓPEZ SERRANO RECIBIÓ EL PREMIO CIUDAD Y NATURALEZA JOSÉ EMILIO PACHECO

Imagen cortesía © FIL Guadalajara / Paula Vazquez

El escritor español recibió el galardón en una ceremonia encabezada por Marisol Schulz Manaut, directora de la Feria Internacional del Libro, y los fundadores del Premio. Francisco López Serrano fue elegido como ganador por su obra Hoy es el apocalipsis. El Premio, otorgado por el Museo de Ciencias Ambientales, se ha consolidado como un espacio donde convergen la literatura, la ecología y la reflexión crítica sobre nuestro entorno.

La ceremonia reunió a figuras como Gabi Martínez, Claudia Cabrera Espinosa, Sayri Karp Mitastein, Laura Emilia Pacheco, Mónica Lavín y Eduardo Santana Castellón, quienes acompañaron al ganador y destacaron la relevancia de este galardón. 

Claudia Cabrera Espinosa tomó la palabra para presentar a López Serrano y contextualizar el valor literario de su obra: “El autor nos remite a nuestra propia imagen en un espejo que muchas veces resulta hilarante por absurdo, muy cercano; o bien, nos arranca la risita nerviosa del que se identifica con lo escrito en la página, a pesar de nuestra insistencia de que nosotros no somos así”.

Por otra parte, en su intervención, Mónica Lavín subrayó la importancia del Premio como una invitación a pensar el vínculo entre ciudad y naturaleza desde un ángulo poético y crítico. Habló de la necesidad de promover una literatura que dialogue con la crisis ambiental contemporánea y, citando a Milán Kundera, recordó que “la novela ilumina la experiencia humana”.

El reconocimiento a Francisco López Serrano no sólo celebró a un autor, sino a una obra que propone mirar la amenaza ecológica desde la sensibilidad humana. Un recordatorio de que la literatura sigue siendo un espacio donde se piensa el planeta y la imagen de su porvenir. El homenaje concluyó con la entrega del diploma y el Premio.

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE VISITA LA FIL GUADALAJARA U CAUTIVA EL PÚBLICO  

Imagen Adriana Ceron

CHIMAMANDA NGOZI ADICHIE VISITA LA FIL GUADALAJARA U CAUTIVA EL PÚBLICO  

El auditorio Juan Rulfo, que ha tenido una racha de llenos hasta niveles máximos en los últimos días, volvió a tener todas sus sillas ocupadas. Marisol Schulz Manaut, directora de la FIL, dedicó unas breves palabras antes de comenzar, celebrando la presencia de la escritora de Todos deberíamos ser feministas. Recordó la primera vez que leyó su Americanah, en la que descubrió una literatura que no la ha abandonado. «Abran bien los oídos y el corazón», recomendó a los asistentes, y agradeció también a la editorial Penguin Random House, por su cooperación para hacer posible la ocasión.

Chimamanda entró al recinto y un aplauso caluroso la recibió de inmediato y con una gran sonrisa tomó su lugar detrás del micrófono. «Hola», saludó en español, y en un inglés muy claro habló de cuando estuvo en la FIL hace 19 años. Avisó que leería un fragmento de su TED Talk de 2009, «El peligro de la única historia» (“The Danger of a Single Story”), en la que aparece Guadalajara. En ella, comparte que en su primera visita a la ciudad llegó con prejuicios aprendidos por la narrativa que en Estados Unidos se compartía sobre México en general: un lugar muy peligroso, que invade a su vecino del norte para quitarle lugar a sus ciudadanos. Pero al conocer a la gente de cerca, se dio cuenta de que la historia que le habían contado era la equivocada.

«La literatura nos ayuda a ver y a ser vistos». No se trata de convertirte en alguien más, explicó, sino que, en un acto de imaginación radical, el lector vea el mundo desde otros ojos. Ya que creció en una familia católica, de pequeña le contaron el misterio de la Santísima Trinidad. Se sintió confundida y al mismo tiempo le pareció hermosa la idea de que fuera posible la unidad y la diversidad. «Que tres personas muy diferentes puedan ser iguales, formando un solo dios». Eso le ayudó a explicar por qué todas las identidades importan, porque en contextos más reales se convierten en una ventaja o un obstáculo. 

La segunda mitad del encuentro se dedicó a responder preguntas del público, todas de mujeres, y antes que nada quiso poner algo sobre la mesa: «He sido feminista desde que tuve la edad suficiente para pensar, aunque en ese entonces no conocía la palabra», dijo, sin embargo no le gusta «que le digan escritora feminista, sino que soy una escritora que también es feminista», por la corrección ideológica que se espera de ella. «Así no es la vida, y así no debe ser la literatura».

«Como nigeriana, el color es parte de lo que hacemos. Y no pensé que fuera importante, la vida es corta», expresó, «añadan color». Ante el tema de la polarización, invitó a la gente a evitar discusiones que busquen dividir. Otra asistente me preguntó si era posible tener manifestaciones feministas «sin violencia» y con respeto a los hombres, la escritora fue contundente: «Es difícil, porque los hombres nunca han tenido el mismo respeto a las mujeres», frase que desató aplausos en los presentes, pero no dudó en añadir que no se trata de odiar a los hombres «porque ellos la están pasando mal también”

Cerró con un mensaje que una asistente le pidió para las niñas de las comunidades afrodescendientes mexicanas, que hace poco fueron reconocidas en nuestro país. «Dejaron la mejor pregunta al final», acotó con una enorme sonrisa, y declaró: «Todos [los seres humanos] venimos de África, pero aquellos que son más recientes, lo que les diría es que no deben pedir permiso o perdón por tomar espacio, porque les pertenece. La marginalización es un problema de quien lo aplica, no de quien lo sufre».

LAURA ESQUIVEL PRESENTÓ LA NUEVA EDICIÓN DE SU NOVELA COMO AGUA PARA CHOCOLATE  

Imagen Adriana Ceron

LAURA ESQUIVEL PRESENTÓ LA NUEVA EDICIÓN DE SU NOVELA COMO AGUA PARA CHOCOLATE  
 
En el salón Enrique González Martínez de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la escritora Laura Esquivel inició la presentación de la nueva deducción de su libro Como agua para chocolate; la autora comentó la obra y yo Como agua para chocolate y yo llevamos 36 años caminando juntas, aprendiendo, ha sido mi mejor maestra y una de las cosas que me ha enseñado, y que es un aprendizaje invaluable, es el contacto con la gente, eso no tengo con qué pagarlo”, dijo, con voz entrecortada por la emoción. Acompañada por el escritor, ensayista y poeta Alberto Ruy Sánchez, quien dijo que en la obra de la escritora no hay realismo mágico, sino una magia profunda con la que toca fibras dramáticas sin caer en el melodrama barato.

La autora dialogó con sus seguidoras a quienes invitó a preguntarle “todo lo que siempre quisieron saber de Laura Esquivel”, no sin antes leer un extracto de El diario de Tita, un libro que muestra una protagonista más madura y consciente de la alquimia, y de lo que ha ido aprendiendo a través de la comida.

“Lo único cierto que he descubierto es que el amor, como la luz, todo lo penetra, todo lo transforma y cuando cocino con amor la gente lo recibe. Desde hace tiempo me he empeñado en recibir esa luz, esa energía amorosa que el universo me manda, ¿te imaginas cuántos millones de años, de cielos, de estrellas, entran a nuestro cuerpo con un simple trago de agua o con un trozo de tortilla? Comemos cielo, comemos tierra, comemos aire, comemos fuego, comemos conocimiento, pensar que toda la historia de la humanidad penetra nuestra boca cada vez que comemos, me conmueve”. 

“¿Qué fue primero? ¿Las recetas o la historia?”, preguntó una joven mujer. La autora explicó que la fotografía fue primero: en las imágenes familiares estaba presente Tita, “su mirada era como una llamada de auxilio”. Al verla, contó, siempre se preguntaba: “¿Por qué obedeció? ¿Qué hace que un ser humano cumpla la voluntad de otro?”, y pensó en lo injusto y triste de la vida de Tita. “Decidí darle otro sentido, poner esa magia, poner esa fuerza, esa pasión, y que ella pudiera haber tenido la capacidad de transformar todo”.

“Me gustaría hacer que ese banquete se convierta en un acto de alquimia, partir del elemento agua como el elemento conductor de la emoción, utilizar el agua de mar para sanar, preparar un agua maravillosa, que limpie, y conecte con ese pulso que está emanando de la tierra, para luego recibir un alimento cargado de amor”, dijo la escritora y añadió que frente a la situación actual del mundo, regido por un sistema al que le gusta mantener a los seres humanos en una especie de enojo y agresión permanente, es necesario sanar la energía interna para poder dar y recibir paz a través del alimento, dijo antes de dar paso a la firma de libros con 400 lectoras y lectores.



Deja un comentario

QUIÉNES SOMOS

Serendipia Literaria es una revista que aborda temas relacionados con la literatura; ofrecemos a nuestros lectores noticias, reseñas, cobertura de ferias, recomendaciones y galería fotográfica. Somos un espacio con una propuesta amplia de contenidos y forma de expresión.

CONTACTO serendipialiteraria.rp@gmail.com

Newsletter