
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara ha finalizado, pero como suele ocurrir desde que la recorro con libreta en mano, desde aquel lejano 2010 en que me abordó por primera vez su vendaval de voces, el cierre es apenas un espejismo; porque la FIL no termina nunca, solo se transforma para una nueva versión, entra en una silencio activo, para reencontrarnos en el 2026.
Lo cierto es que la FIL no es únicamente una feria del libro más, es una puesta en escena de una de las caras más amables de México. Durante una semana, miles de cuerpos se desplazan entre letras impresas buscando, aunque no siempre admitamos alguna forma de encender la imaginación. Y al final de esa peregrinación literaria, lo que emerge no es tanto una lista de novedades, sino una constatación: seguimos necesitando historias para entendernos, para sostenernos, para no perdernos del todo.
Este año, mientras caminaba por los pasillos saturados, tuve la sensación de asistir a una paradoja luminosa. En un mundo que acelera, que se simplifica con IA, aquí persistía la posibilidad de un ritmo distinto: El de escuchar una voz escrita hace años o minutos y reconocerla como si fuera propia. Ese encuentro —tan frágil, tan improbable— es quizá la forma más pura de resistencia que nos queda.
La FIL ha terminado, sí, pero la lectura —esa forma de diálogo con lo que no somos— apenas comienza. Y quizás ese sea el verdadero cierre: entender que cada año regresamos no solo para escuchar a los autores o descubrir nuevos catálogos, sino para recordarnos que aún somos capaces de conmovernos. Que la palabra sigue siendo territorio fértil, incluso en tiempos de desmemoria.
Hoy, al final de esta edición, me quedo con una convicción sencilla y enorme: los libros no nos salvan, pero nos acompañan. Y a veces, en esta época de vértigo, acompañar es una forma suficiente —y profundamente humana— de redención. Quizá esa sea la verdadera clausura de cada edición de la FIL: no un final, sino un retorno —al lector que somos, al escritor que fuimos o al mundo que todavía intentamos descifrar.
¡FIL Guadalajara e Italia Invitada de Honor nos vemos en el 2026!

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